
El Cádiz cosechó en Huesca su tercera derrota consecutiva que le aleja de los puestos de play-off y le coloca el undécimo en la clasificación. En ‘tierra de nadie’, pero a sólo 4 puntos del pelotón de destacados, pese a los últimos resultados y a 9 del temido descenso.
Hay tiempo para arreglar la actual crisis, pero o se da un golpe de timón o ya veremos lo que ocurre. El partido de Huesca indignó a una afición que, se diga lo que se diga, sigue adormecida, pese a lo que está ocurriendo en el equipo y en el club. Igual que la mayoría de los medios de comunicación, que miran hacia otro lado, en vez de denunciar lo denunciable, porque algo está pasando.
Sin los ‘hombres fuertes’ de la plantilla, el equipo parece descomponerse y el pasado domingo perdió sin demostrar nada positivo, ante un rival en puesto de descenso. Si no interesa ascender, que se diga por las claras, pero no más agonías.
Suso, con una lesión que parece eterna; Ontiveros, en un pésimo estado de forma, no fue ni convocado; Ocampo, siempre intermitente. Fali… A la calle, con un expediente disciplinario. Y Tabatadze, lesionado. Parece que hay plantilla suficiente para luchar por algo más aunque se esperaban mejores refuerzos en enero. Pero, además… ¿Está pasando algo en el vestuario?
Sea como fuere, este Cádiz-Almería es un derbi andaluz por el play-off y el equipo, que no mereció perder con el Granada, tiene que dar la cara por respeto y por exigencia de su afición. Ganar es imprescindible o volverán las broncas. Confiemos.
Carlos Medina
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