
El sevillano y sevillista, por encima de todo, Manuel Vizcaíno Fernández, no es santo de devoción del cadismo, sino todo lo contrario. La mayoría del sevillismo también lo rechaza y repudia; sólo hay que escuchar los comentarios de aficionados y de gente de bien de Sevilla.
Quizás, por ello, hace unos días nos recordaban, en la Feria de Sevilla, la frase que el expresidente Roberto Alés le dedicara en una reunión de hace años y que ponemos en el titular.
